martes, 17 de septiembre de 2013

Podrás quitarme las entrañas...

Podrás quitarme las entrañas
como un sádico chamán,
los ojos, como el hambre empuja al buitre,
podrás quitarme la lengua
y evitarme las palabras,
pero nunca podrás quitarme
estas ganas de escribir.

Porque esta enfermedad,
enraizada en las fibras musculares,
no entiende de bisturíes
y tiene el olfato 
de un sabueso buscando al dueño.
Tiene rapaces garras,
hambrientos dientes
y venenosa saliva. 
Es un depredador de llantos fáciles,
un carroñero
de sonrisas débiles.

Jose A. Barros

1 comentario:

Miguel Ángel W. Mawey dijo...

No, que nadie te quite las ganas de escribir.
Pero escribe, no hagas como otro que yo me sé que perdió la costumbre en algún lugar olvidado.
Cuídate, abrazo.