miércoles, 11 de agosto de 2010

Mi alma es un rompecabezas...

Mi alma es un rompecabezas
que un niño ha dejado sin piezas,
un ave rapaz que responde
inmóvil a un rayo de luz.

Mi grito es la piel de un cobarde,
la muerte más pronto que tarde,
un tímido hereje que esconde
su rabia en el odio a una cruz.

Mi verso es el mínimo pulso,
un falso Teseo convulso
que en un laberinto se ahoga
buscando por dónde salir.

Mi vida son mil y un desiertos,
un muerto con ojos abiertos
que mira colgado en la soga
y ayuda parece pedir.

Bunbu

martes, 3 de agosto de 2010

Hoy el tiempo mendiga en los caminos...

Hoy el tiempo mendiga en los caminos
otra oportunidad,
otro instante, no más, otro segundo,
para volver atrás.
A su lado hay un hombre moribundo
que no pide limosna,
porque la calle es patio de recreo
de otros tantos mendigos.

Las copas de los árboles sollozan
pidiendo lluvia al cielo;
no hay nubes que presagien la tormenta,
ni tregua al desconsuelo.
Un lobo busca Luna a la que aullar,
y un pájaro sus alas,
quizás se haya olvidado ya que el vuelo
lo llevará a su nido.

Inalcanzable el viento, sopla eterno,
necesita refugio.
Parece que los ojos de Medusa
ya no surten efecto,
y Perseo pide guerras que librar
a lomos de Pegaso.
Yo busco la sonrisa de mi musa.
¿Eres acaso tú?

Bunbu

jueves, 29 de abril de 2010

Una voz llevo siempre en mi garganta...

Una voz llevo siempre en mi garganta;
sonido gutural, casi murmullo.
Una voz que conmigo estuvo siempre
y baila con el viento cuando aúllo.

A veces se rebela, entonces grita,
otras veces susurra y se enamora;
por las noches, roncando, desafina.
Se ríe, tiembla, calla, a veces llora.

Comparte su dolor con otras voces
tal vez imaginarias, eso espero;
pues esta voz no es mía si comparte
con otra voz real este "Te quiero".

Bunbu

miércoles, 13 de enero de 2010

¡Qué honor para la parca verme muerto... (II)

¡Qué honor para la parca verme muerto!
¿Y los ojos?
Los ojos bien abiertos
mirándola incesantes,
buscando, igual que antes,
aferrarse a la vida y sus despojos.

¡Qué honor para la parca mi deceso!
¿Y la boca?
La boca, con los besos
de antaño custodiados,
gritando allí encerrados:
-¡No es amor aquel beso que se aboca!

¡Qué honor para la parca ese difunto!
¿Qué difunto,
si el alma, no presente,
del cuerpo que la siente
se quedará a tu vera?
Dime tú ¿Qué difunto petenera?

Bunbu

domingo, 3 de enero de 2010

Es tiempo de la vista...

Es tiempo de la vista
rotunda y cercenada,
de ensangrentada médula espinal,
de lava por la espalda
puliendo las aristas,
fluyendo hacia la cruda realidad
manida en la utopía,
en la moral forjada
y en brazos de este loco muerta ya.

Es tiempo del cuchillo
herido por su filo,
lacónico y lloroso al fenecer.
Es tiempo de la herida
brillante de una lágrima,
regurgitando sangre por doquier.
Es tiempo para el lobo,
canción de cuna y llanto
que mece al niño muerto por nacer.

Es tiempo de las manos,
sabiéndose asesinas,
divinizadas mientras extrangulan,
de víscera sangrante
en un puño encerrada.
Es tiempo de guadañas, ¿y qué auguran
sino inminente siega,
descanso, paz, ceguera
y un corazón llorando de amargura?

Bunbu