miércoles, 10 de julio de 2013

En las repisas...

En las repisas,
las navajas ansiosas buscaban dedos
dispuestos al abrazo sanguinario
de compartir el sabor caníbal
sobre el diente metálico.
Había cierto magnetismo
agitándose en la palma de mis manos,
y el hambre se paseaba por debajo de las uñas
como un alargado grito doloroso
que nacía en el estómago.

Todavía conservo las balas
y una lista de entrecejos donde escupir pólvora.
Porque antes de perder las ansias homicidas,
me las trago.

Y ya vomitaré.

Jose A. Barros

lunes, 3 de junio de 2013

Conocedme por mis manos...

Conocedme por mis manos,
por estas manos llenas de temores
y de inseguridad,
amazonas de tacto cuando hube de cabalgar su piel.
Reconoced en ellas el bálsamo de mi dolor.
Recordad
que con ellas me cubro las heridas,
me tapo los oídos y la boca
convirtiéndolas en correctoras
de un carácter indomable.
Impulsivas por naturaleza,
se agitan y desvelan a éste que soy.
Han crecido conmigo
y me compañarán hasta la misma muerte
¿o quizás darán la muerte
o la eviten?.
Conocedme por mis manos cuando me apoye en ellas.
Cuando me sostenga en pie, gracias a ellas,
conocedme por mis manos.
Porque fueron las únicas artesanas
que dieron y darán forma
a todos mis poemas.

Jose A. Barros

jueves, 18 de abril de 2013

Mi poesía...

Mi poesía
es el recuerdo de la luz del Sol,
el olor del asfalto,
el llanto de los recién nacidos
y, a veces, tus ojos tras el cristal,
porque siempre llueve fuera.

Mi poesía brama como el mar,
cuando la marejada
se adivina en las nubes grises.
Suena a la marabunta mercantil
de las mañanas de mercado,
a tormenta lejana y al aullido del lobo
en las últimas noches de febrero.

Mi poesía
me acerca los rincones vacíos
y me propone llenarlos
de miradas cómplices,
me trae cientos de sombras vigías.
Se despide al amanecer
volando despeinada a través de la ventana
con las manos en alto
como inocentes versos.

Mi poesía
disfruta del tercer grado,
cada noche vuelve al origen
y ya no hace planes de fuga.

Jose A. Barros

Con la prisa enfermiza de los buitres...

Con la prisa enfermiza de los buitres
que se sacian a sabiendas de un hambre prolongada,
yo persigo a mi sombra
cuando se asoma tímida y se escapa.
Espero al amanecer
alejado de los bosques,
y con los primeros rayos comenzamos,
sombra y hombre, nuestro ritual de caza.

Al principio se estira con tal fuerza
que es difícil darle alcance,
pero mengua hasta esconderse
debajo de mis zapatos
Y de pronto desaparece.

Mañana saldré de caza
y lo intentaré de nuevo.

Jose A. Barros

lunes, 25 de marzo de 2013

Las luces están preparadas...

Las luces están preparadas,
probando el baile multicolor
para esta noche,
la orquesta ensaya
las últimas piezas
y los camareros
ajustan los chalecos
para servir caricias
que vengan desde la lengua.

Se prohiben malabares bucales
y comisuras que apunten al suelo;
en este festival de labios
se exigen sonrisas de etiqueta
y tener reserva para dos
en los besos del fondo.

Jose A. Barros