miércoles, 10 de julio de 2013

En las repisas...

En las repisas,
las navajas ansiosas buscaban dedos
dispuestos al abrazo sanguinario
de compartir el sabor caníbal
sobre el diente metálico.
Había cierto magnetismo
agitándose en la palma de mis manos,
y el hambre se paseaba por debajo de las uñas
como un alargado grito doloroso
que nacía en el estómago.

Todavía conservo las balas
y una lista de entrecejos donde escupir pólvora.
Porque antes de perder las ansias homicidas,
me las trago.

Y ya vomitaré.

Jose A. Barros

1 comentario:

Aragüez dijo...

Aunque no llevase firma, sabría que es tuyo, un saludo tahonero. *_*