viernes, 7 de agosto de 2015

Tener dos vidas, tres, cinco, seiscientas;

Tener dos vidas, tres, cinco, seiscientas;
alzarse en la tormenta emocional,
hundirse en el amor de maremoto
que llega desde el lecho lagrimal.
Sentirse todopoderoso y vivo
más allá del aspecto corporal,
reir a carcajadas por impulso,
amortajar los ojos con cristal.

Amenazar de muerte al universo
con el suicidio firme y radical
de una simple partícula difusa,
rompiendo el equilibrio elemental.
Ponerse cara a cara con la fuerza,
desafiar la línea temporal,
detener con el pecho los cometas,
sangrar en el vacío sideral.

Convertir los océanos salados 
en un hogar profundo y abisal,
arrancarse de cuajo los pulmones
y respirar del agua y de la sal.
Despertarse al vacío de una vida
que no por única será especial,
luchar contra el poema y no rendirse
a los versos de trágico final.
Jose A. Barros

miércoles, 5 de agosto de 2015

Dijiste "¡tócame joder!"...

Dijiste "¡tócame joder!"
con un hálito de libertad en la mirada,
con un hilo de humedad entre los labios.
Y me dejé llevar.
Me arrancaste un beso
sumergido en lo más hondo de la entraña
y lo llevaste a pasear alrededor de tu cuello,
a los márgenes de la lengua
con mis dedos enredados
entre la comisura de tu pelo.
Lo llevaste a tus pezones,
al misterioso lugar donde reposan tus pechos
y allí me dejé las últimas balas
de mi lasciva guerra lingual.
Esparciste la pólvora en mis manos
y te dejaste llevar.
Un reguero inflamable bajaba por tu vestido
y comenzaba a arder el interior de tus muslos
a pesar de la humedad
que mis dedos comenzaron a recoger
para explorar tu geografía de lluvias
edificando tormentas
al fondo de tu garganta.
Tormentas que exploré
con los dedos fuera de la boca.
Y nos dejamos llevar.
Jose A. Barros

lunes, 23 de febrero de 2015

Soy la bala perdida de un poema...

Soy la bala perdida de un poema
que ha alcanzado de lleno el corazón,
la promesa incumplida que te quema,
las palabras vacías de un cabrón.

Bajo la piel, yo soy navaja extrema
más allá de la carne y el pulmón.
Soy mentiroso y duelo por sistema.
Soy los huérfanos versos de intención.

Yo soy el hijoputa del recuerdo,
la herida que se abrió con la mentira,
el pecho del amante sin latido.

Soy el mal compañero, soy un cerdo,
el cariño que al recordarme espira.
¿En qué tipo de ser me he convertido?


Jose A. Barros

lunes, 2 de junio de 2014

Ayer me olvidé del mundo...

Ayer me olvidé del mundo,
estuve de paseo por Urano
por Plutón, por Betelgeuse.
Buscaba exóticas aves, árboles con hojas
de colores, mares de plomo líquido.
Buscaba soledad.

Nunca habréis escuchado el silencio
que impera en aquellas latitudes,
no os imaginaréis jamás
la forma del infinito, sus luces y sombras,
sus llamas, su violenta agitación
o su insulto al miedo humano.
Buscaba poemas de otros mundos,
canciones y leyendas imposibles
buscaba tu ausencia.

De pronto, más allá de las estrellas,
más lejos que galaxias y quásares,
te vi cuando tratabas de olvidarme.


Jose A. Barros

miércoles, 16 de abril de 2014

Por buscar una identidad...

Por buscar una identidad
me encontré conmigo mismo
en otro rostro,
con poemas que no me pertenecían,
con un lugar de nacimiento
en otras latitudes.

Al principio, quise complicidad
con mi otro yo,
como si fuese buena idea
delimitar el espacio
que ocupa cada uno en la retórica,
pero no existo,
de repente, no existo
y escribir mi nombre
despierta otra identidad.

Y una voz me llama
disipando en el aire
la duda de si es a mí.
Al fin y al cabo,
así nace mi convergencia
conmingo mismo;
de una voz que me nombra
ajena a que yo
soy ajeno a mi nombre.

Jose A. Barros