lunes, 13 de junio de 2011

Hoy se acarició los brazos... (Recitado por Oz)




Siempre con retraso con las pequeñas grandes aportaciones de los amigos, que son para mí el mejor regalo que me pueden ofrecer.
Esta vez es un recitado de Oz, al que estaré siempre agradecido.

Hoy se acarició los brazos
con navaja de barbero,
el agua de la bañera
rebosaba cual tintero
y el desagüe se bebía
la sucia tinta del miedo.

Eternos días de azufre,
en su piel marcas de fuego,
un pasado de penurias,
el futuro está tan negro...

Se quiere quedar dormida
porque va a jugar a un juego,
ya no habrá dolor ni llanto
adiós excusas y peros,
en la nota a su asesino
sólo le escribió ¡TE QUIERO!


Bunbu

miércoles, 8 de junio de 2011

Hermosa dicen, diosa de las diosas...

Hermosa dicen, diosa de las diosas,
de las que besan como besa el viento,
con la caricia extrema y el tormento
de verla triste cual marchitas rosas.

Puede ser
pero yo, sólo veo una mujer.

Bunbu

Códigos, símbolos, y jeroglíficos...

Códigos, símbolos, y jeroglíficos,
extraños caracteres
de extraños alfabetos,
con eso se definen mis poemas.

Metáforas, hipérboles y antítesis,
extrañas oraciones
de un extraño lenguaje,
con eso me defiendo en vuestro idioma.

Bunbu

martes, 31 de mayo de 2011

Enseñad a los niños del futuro...

Enseñad a los niños del futuro
que el hambre es algo más
que "mamá no he comido todavía".

Decidles que nacer es un seguro
de vida, y los demás
un puente hacia la muerte cada día.

Enseñadles que el frío de la calle,
no es frío por salir sin el abrigo.
Que no beber no es sed.

Que el silencio pasea por el valle
con la desidia misma del mendigo
y el fuego no se enciende en la pared.

Bunbu

miércoles, 25 de mayo de 2011

AL FINAL DEL CORREDOR

Ya te veo,
al final del corredor,
enterrada en el silencio
-quizás creas que el lenguaje,
y la verba,
ya no tengan nada nuevo
que decir-.

Al fondo del corredor,
se estremecen las bisagras,
y arremete
el tiempo contra las rejas
-ya no lo dejes salir,
es pasado-.

Al fondo del corredor,
la callada por respuesta
cuando el preso,
condenado para siempre en un reloj,
lento, susurra mi nombre.

Al final del corredor,
pálida, incólume, quieta,
con los brazos aferrados
a las horas,
ambos sabemos que esperas.
¡Yo te espero!


Bunbu